Parábola de la sal.

El viejo maestro pidió a su joven discípulo que estaba muy triste, que se llenase la mano de sal ,colocase la salen un vaso de agua y bebiese. ¿Cómo sabe? le pregunto el maestro, fuerte y desagradable respondió  el joven aprendiz. El maestro, sonrió y le pidió que se llenase la mano de sal nuevamente. Después,lo condujo silenciosamente hasta un lindo lago, donde pidió al joven derramase la sal. El viejo Sabio le ordenó entonces: bebe un poco de esta agua. Mientras  el agua se escurría por la barbilla del joven, el maestro le preguntó: ¿Cómo sabe? Agradable, contesto el joven. El maestro y el discípulo  se sentaron  y contemplaron el bonito paisaje. Después de algunos minutos, el Sabio le dijo al joven: El dolor existe…. Pero el dolor depende  de donde lo colocamos, cuando sientas el dolor en tu alma, debes aumentar el sentido de todo lo que está a tu alrededor. Tenemos que dejar de ser del tamaño de un vaso y convertirnos en un lago grande, amplio y sereno.

Moraleja: Ante las tristezas siempre hay que verse desde el vaso más grande.

Referencia electrónica.

“Parábola de la sal”.(Fecha de consulta: 23 de febrero de 2015)

“Parábola de la sal”

http://www.lotorojo.net/reflexiones/varias/627-historia-zen-parabola-de-la-sal

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